¡Bienvenidos! Es un gran honor para mí inaugurar este blog, encaminado hacia lo que quizás es mi gran afición y pasión en la vida: la filosofía. A muchos asusta la palabra: ya bien porque desconocen en qué consiste la filosofía, bien porque aborrecen la asignatura que lleva el mismo nombre o bien porque piensan que la filosofía es una estupidez, y no sirve para nada.
No, no voy a intentar convencerte de que la filosofía sirve para mucho, ni siquiera te diré para qué sirve, porque no todos la vivimos de la misma manera. Quizás ni siquiera tenga una utilidad señalada, y cada uno le dé un uso distinto. Sin embargo, te confesaré para qué voy a abrir este blog, junto a un buen amigo al que también le apasiona la filosofía: para hablar de filosofía.
Y cuando digo filosofía, te hablo de todo lo que pueda abarcar con esa palabra: de la filosofía en sí, de los filósofos, de reflexiones cuyo contenido esté relacionado con esa maravilla a la que yo llamo filosofía, con libros relacionados con ella, con experiencias en las que ella haya tenido un marcado papel, con la carrera … con todo lo que tenga que ver la filosofía.
Este blog significa para mí mi vertiente filosófica: contar todo lo que pasea por mi cabeza, y que esté estrechamente relacionado con el arte de pensar. Puedes escucharme, puedes criticarme, puedes hacer lo que quieras. Yo sólo adornaré unas líneas, y el resto depende de ti. Lo único que quiero es acercarte a la filosofía mediante mi propia experiencia, sin imponerte nada, y sin convencerte de nada. Ése es mi cometido.
Inicio este blog, junto con una persona que, podríamos decirlo, significa mucho para mí, tanto en el campo de la amistad como en el de la filosofía.
Ahora sí, sin más dilación corto el lazo de bienvenida: podéis entrar en “Filosofía con galletas”.
viernes, 7 de mayo de 2010
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